[...] Fue de mi abuela que mi padre aprendió a decir malas palabras en Esperanto, lo que le sirvió para ampliar su cultura general y transmitirme el amor por la riqueza de vocabulario, sin hacer distinción entre palabras finas y palabras gruesas, altas o bajas, delgadas u obesas. Esto influyó posteriormente en que fuesen para mí aceptables todo tipo de oradores sin prejuicios de estirpe, pues las palabras (a quienes no temí hasta mucho más tarde) eran inocentes hasta que se demostrara lo contrario. En casa de mis padres podía decirse “mierda” sin que el monstruo de la culpa cayera sobre uno, lo que contribuyó no sólo a que me sintiera libre a hablar como quisiera, sino a que jamás tuviera problemas para liberar mis intestinos (las palabras suelen tener poder sanador). La libertad, sin embargo, no terminaba en las palabras, sino que acaparaba todo aquello que fuese de índole natural; por lo que era probable que en el pasaje de una habitación a otra uno percibiera en el aire los restos de alguna respetable flatulencia liberada por alguno de los integrantes de la familia, o escuchar el sonido de la satisfacción estomacal materializada en un impecable eructo luego de una comilona. Eso sí, teníamos terminantemente prohibido comer con las manos, porque mamá odiaba la incansable tarea de lavar ropa a mano y nosotros olvidábamos la función de las servilletas. Cada familia tiene sus reglas singulares de convivencia.[...]
23 febrero, 2012
Reglas de convivencia
Por Maia
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La de la foto es Alice Liddell, quien fuera amiga de Lewis Carroll.
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Esta entrada fue publicada el 23 febrero 2012 en 6:31 PM y etiquetada con Extractos, M.Losch Blank, microrrelatos, Relatos y publicado el Extractos, Microrelatos, Mis escritos, Relatos. Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través de este feed RSS 2.0 .
14 comentarios to “Reglas de convivencia”
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El porqué de Errante
"Para que la vida circule y devenga hay que poner en movimiento el territorio, emprender líneas de fuga, desterritorializarse"
Gilles Deleuze (París, 18 de enero de 1925 - París, 4 de noviembre de 1995).- "La vida no es más que una sombra errante; un pobre comediante que pasa pomposamente por el escenario y de quien no se oye hablar más; es un cuento contado por un idiota, lleno de ruidos y furia que nada significan” (W. Shakespeare).
- "Me pesa, realmente me pesa, como pesa una condena a conocer, esta noción repentina de mi individualidad verdadera, de ésa que anduvo siempre errando oscilante, soñolienta, entre lo que siente y lo que ve". Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), "El libro del desasosiego".
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23/02/12 at 6:45 PM
Ah sí, nuestras casas, esas repúblicas independientes (como dicen en un anuncio de tv); yo recuerdo que cuando llegábamos -enfadados- del colegio y no saludábamos, yéndonos directamente a nuestras habitaciones, mamá nos hacía salir de nuevo “para que entres como las personas”. ¿Y eructar en la mesa? ¡¡ni lo sueñes!! (y hoy hay que hacerlo por prescripción facultavita -casi-) jajajaja
muy “plástico” el relato de hoy
abrazo(s)
23/02/12 at 10:46 PM
Mariluz, son costumbres y, en muchos casos, es también una cuestión cultural. Los chinos, por ejemplo, escupen en la calle con toda naturalidad (hombres y mujeres). Y hasta hace no muchos años atrás, las europeas no se depilaban. Son dos de los miles de ejemplos posibles.
Besos.
23/02/12 at 9:38 PM
Mira…¿para qué se va a quedar dentro habiendo tanto espacio fuera?, ja, ja.
Yo reconozco que soy tiquismiquis, por ejemplo, no me gusta comer en un sito donde no me pongan mantel. Y si es un chiringuito de playa… aunque sea de papel, pero no me gusta comer con el plato directamente en la mesa.
Es lo que hay.
Besosmiquis!!!
23/02/12 at 10:46 PM
Blue, cuando vaya de visita me cargo con un mantel de regalo para ti
Besosmiquis
23/02/12 at 10:05 PM
Oigan, que no se vayan a creer que esto es cierto: mi abuela no hablaba Esperanto !!
23/02/12 at 10:31 PM
JAJAJAJAJAJA…tremenda!!!
23/02/12 at 10:33 PM
Bueno, mi madre tampoco lavaba la ropa a mano…
23/02/12 at 11:16 PM
Vale pero al menos hablaría “esperanto” que alguien la escuchase ¿no?
23/02/12 at 11:17 PM
jajajajaja, sí, eso sí, como tod@s
23/02/12 at 10:10 PM
Los calzones quemados a la fuerza…en la boca, fuegos. Está bien, muy.
23/02/12 at 10:47 PM
Joven, ¡te gusta jugar con fuego ¿ah?!
24/02/12 at 12:01 AM
Decía mi abuela: “país que vas, costumbres que encuentras.” Pero estoy convencido que la mejor costumbre sea la ironía y la sonrisa que tu nos regalas con tus entradas.
Un abrazo fuerte y un beso.
Leo
24/02/12 at 12:07 AM
Leo,
En breve se acerca una fecha especial para ti, ojalá ese día pueda regalarte otra sonrisa.
Y tu abuela tenía razón.
Si consigo hacerlos sonreír, aunque sea cada tanto, puedo darme por satisfecha
Gracias, Leo, por tan cálidas palabras.
Un abrazo fuerte y un beso para ti también.
24/02/12 at 12:01 PM
En mi casa habìa un libro de Esperanto,que casualidad,no?.En Fac. de Humanidades se estilaba entre algunos aprenderlo y hablarlo. Cualquier cosa,menosss comer con la boca abierta y hacer ruidos con la comida. Los aires turbulentos venidos de las profundidades y expulsados indistintamente por donde elijan salir, natural y sano. Así que la chica azul sin mantel no nos come nada?Se pone mantel entonces,jajajajaja. Un beso