Duda existencial

Philistines - Jean Michael Basquiat (1982)

Philistines – Jean Michael Basquiat (1982)

Si un persona que sufre de  trastorno de personalidad múltiple acabara con alguna de sus personalidades, ¿se trataría de suicidio o de asesinato?


La tentación del fracaso

No leí la obra de Ribeyro que lleva por título las mismas cuatro palabras que encabezan esta entrada. No lo leí ni pienso hacerlo. No porque no me interese, ni siquiera sé si me interesa ni me interesa saberlo en absolutoMe topé con el título y me gustó. El fracaso debe ser un derecho, me repito no muy convencida mientras pienso en la cantidad de cosas a las que tuve que enfrentarme hoy a lo largo del día; a las llamadas telefónicas de clientes furibundos por retrasos cuya responsabilidad me es ajena, a exigencias y demandas cuya importancia no comprendo, a los intentos de soborno de proveedores que no han cumplido con las condiciones de sus contratos. Ahora es cuando debo elevar la voz y hacerme respetar, me dije desganada en más de una ocasión, y elevé el tono de mi voz para sonar temible (sin éxito). Nadie me creyó ni yo misma. Uno debería tener derecho al fracaso.

Regresé a casa y la cesta de la ropa sucia estaba repleta y yo sólo quería sentarme a escribir unas líneas. Los niños tenían hambre. “Prepárense solitos algo para comer que ya son grandes”, intenté. Pero ellos se ubicaron cómodamente frente al televisor y aguardaron un minuto. “Estoy cansada”, dijo Noa con una sonrisa de pequeña vendedora de fósforos. Y el otro, dulce como la miel, agregó que le dolía el estómago. Fui a la heladera y preparé dos sándwiches, refuerzos, emparedados, o como quiera que se llame este arreglo de dos rodajas de pan con queso y manteca o mantequilla.

Pienso en la noche y su calma, en cuando me acueste a leer; pienso en que debería revisar algunos libros sobre el fracaso pero tampoco a esto le encuentro el menor interés. Entonces pienso en la abundancia y la modernidad y siento una presión a la altura del pecho (¿habrá relación entre el tamaño de los pechos y la intensidad de la angustia?). Sé que la presión en el cuerpo no es más que el resultado de la coerción externa. Demasiado todo, pienso. Ahora escucho a mi vecina subir y bajar por las escaleras del edificio como todos los días a las cinco de la tarde durante media hora. Resopla y su respiración atraviesa las paredes. Así cuida sus piernas y sus glúteos: sube y baja. Me pregunto por qué no hace como todos los seres normales que caminan sobre cintas andadoras en los gimnasios sin la necesidad de avanzar ni dos metros de distancia. Eso es la modernidad: puro embuste.  Se supone que vivimos mejor que antes. ¿Se supone que vivimos mejor que antes? ¿Qué antes de qué? ¿A.C o D.C? Tengo demasiados libros que no alcanzo a leer y que en realidad tampoco sé si me interesan, demasiadas fotos que no sé dónde tengo almacenadas, demasiados discos que jamás escucharé, y demasiadas cosas que quiero escribir. Pero tiempo; tiempo no tengo ni siquiera para darme el lujo de fracasar.


J. Cheever y la maravilla

J.Cheever by Jill Krementz.

J.Cheever by Jill Krementz

 

Maravilla es lo que ocurre cuando las palabras encarnan, cuando se convierten en olores y formas casi palpables, visibles sin duda, como me ocurrió ayer por la noche releyendo un cuento de Cheever, cuento que forma parte de una antología del mismo autor que me envió Blue hace ya bastante tiempo porque yo no lo podía conseguir en Israel.

Y el texto -una frase es a veces suficiente para comprender la grandeza de un escritor- dice así:

“Unas cuantas gaviotas comenzaron a seguir nuestra estela, y entonces se hicieron visibles los chalets del puerto, y percibí el aroma inmemorial de las aguas costeras, un olor similar a las zapatillas de baño de mi abuelo.” (del cuento Brimmer)


Carrera de posta

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Santiago comenzó su entrada escribiendo -diciendo- que “Nada hay más versátil que el tiempo, ese fiel que se adapta a nuestra vida como la piel y nos parece tan corto cuando somos felices o nos sorprende lo extraordinario como eterno cuando llega el sufrimiento o nos aplasta el tedio y la rutina”.  Yo digo que podría perfectamente ser la frase inicial de una novela de Tolstoi. Y agrego, continuo la idea, escribiendo -diciendo- que el tiempo es como una carrera de posta en la que los más viejos le vamos pasando el mando a los más jovenes.  O, como dijo él, “hay autores que pasan de moda con los años” y, de esta manera le pasan la posta a nuevos autores que, en su mayoría, también desaparecerán como los dinosaurios (estoy con los dinosaurios últimamente, mis disculpas).  Por qué escribimos no lo sé, cada uno tendrá sus motivos. Por qué un blog: porque es fácil y accesible. Y porque muchos tenemos necesidad de compartir lo que escribimos.
Mis comienzos en la blogósfera datan de Febrero del 2010. Estaba en casa preparando un trabajo y, por una de esas casualidades, me topé con un blog como quien se encuentra un animal desconocido en mitad de la ruta y decide bajarse del auto e ir tras él. Yo seguí la pista del animalillo y lo encontré interesante. No sólo lo encontré interesante sino que me di cuenta de que convivía con otros miles de la misma especie; pero que cada uno contaba con su particular condición y carácer.
Para no hacerla tan larga les diré de qué va esta entrada. Resulta que el blog-animalillo de Santiago Pérez me hizo un regalo. Ha dicho en voz alta que me merezco un premio por tener un:

Imagen de blog versátil

Yo no sé qué tan versatile es mi blog porque yo hablo más bien siempre de lo mismo pero a mí me gustan los regalos -darlos y recibirlos- y lo acepto con alegría. ¡Gracias!
Eso sí, se me explicó que no es gratis; que ahora yo debo lanzar 16 botellas más al mar, una con un mensaje en el que incluya siete datos sobre mí, y otras quince, cada una de ellas dirigida al autor o autora de blogs que haya descubierto recientemente y cuyos escritos me parezcan interesantes.

Siete datos sobre mí:

1) Sufro de vértigo.
2) Soy pésima nadadora.
3) Mi bajo vientre está colmado de estrías tras los embarazos, ambos por cesárea. No era el agujero por el que hubiese deseado que salieran pero no hubo más remedio. Valió la pena.
4) No consigo dormir sin haber leído algo, aunque sea una página.
5) Me cuesta mucho conciliar el sueño incluso luego de haber leído mucho más de una página.
6) Mi marido dice que ronco pero yo no le creo. Nunca me escuché.
7) Las únicas personas a las que admiro en este mundo son mis dos abuelas, a quienes he dedicado mi novela (sí, esa que está en tratativas).

En cuanto a los destinatarios, no tengo quince pues no he agregado muchos blogs a mi lista por falta de tiempo y, según entiendo, deben ser blogs que haya descubiertos hace poquito. Incluyo los que tengo y son los siguientes:

1) Verve Photo- fotografía documental (no saben ni que existo pero es un blog excelente)

2) Grieta en el muro -  según se define: recopilado de textos que pueden situarse en una zona de intersección entre pensamiento emancipativo y no-autoritario -especialmente en sus vertientes anarquista y marxista crítica- y el pensamiento judío. (tampoco sabe que existo).

3) Diasdeandar - blog versátil que incluye literatura, psiquiatría, antropología, medicina y demás. Exquisito.

4) Postales para navegantes - un blog que combina con fina delicadeza fotografía, vídeos, diseño gráfico y poesía. Un placer para los sentidos.

5) Palabra de Golem - artículos sensibles y a la vez inteligentes sobre el arte como terapia, cine y sicología (entre otros).

6) El espectador compulsivo – puro cine.

7) Relámpago sobre el agua – de todo un poco. Un blog de esos que me hacen bien al corazón, que me cae bien.

8) Y devuelvo la posta porque se lo merece y porque de verdad me gusta mucho su blog: Santiago Pérez Malvido – no explico nada; pasen y vean.

Santiago, si estás allí, no te enojes pero te voy a traicionar y cambiaré las reglas del juego (nadie saldrá lastimado, lo prometo): para aceptar este premio no debes cumplir ningún requisito.

Un abrazo a todos, los que saben que existo y los que no.


Patrón de pensamiento

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Si el hombre inventó a las matemáticas, el hombre surgió antes. Si el hombre descubrió las matemáticas, entonces aquellas ya estaban -quizá- antes que el hombre. Si las matemáticas estaban antes que el hombre, es posible que Dios sea un matemático, o una matemática, o las matemáticas mismas sean Dios. Porque tampoco sabemos aún si Dios es un invento del hombre o viceversa, quién vino primero. También los dinosaurios estaban antes que el hombre. No puedo entonces establecer una divinidad en base a quién estuvo antes, a su partida de nacimiento. Quizá dios aún no haya nacido.  Puede que nunca nazca. Puede que esté muerto o que lo hayan matado. Y si dios es uno, ¿quién es dos? ¿o cero? Por qué no habría dios de ser un perfecto cero; su forma se acomoda mucho mejor a mi idea de la divinidad: un óvalo o un círculo, algo que no acaba ni comienza. No he escuchado nunca decir “dios es rojo”, o “dios es un cubo”. Se dice que Dios o dios, tanto me da, es Uno, un número. Y eso lo relaciona con las matemáticas y el álgebra. ¿Cuál es la relación entre la ciencia y la divinidad? Las matemáticas puras así como la idea de Dios, no tienen una aplicación directa. Ambos son abstractos y existen per se.  La naturaleza está plagada de ejemplos donde aparece la divinidad reflejada en series numéricas irracionales: el número áureo determina la formación de hojas, caracoles y flores, así como el número Fibonacci se presenta en el cuerpo humano y en mi propio cuerpo.  Me resulta de lo más místico. Mística, álgebra y divinidad: un trío, otro número reiteradamente asociado con lo beatífico. ¿Creerá dios en las matemáticas? - Leticia acaba de bañarse. Se cubre el cuerpo con una toalla blanca y se pregunta cuál es la maniobra que realiza su mente al contacto con el agua como para que, cada día, a esa misma hora y en esa misma circunstancia, se ponga a pensar en este tipo de cosas. Mi cabeza es una tela de arañas, piensa, mientras avanza con sus ocho patas hacia el cuarto.